Arboladura, cubierta, sollados y otros lugares del Buque Escuela Galatea

Sabemos que el Galatea está en Glasgow, Escocia, pero a pesar de ello  nos aferramos a no olvidarnos de su pasado, a recordarlo tal y como era cuando la distintas promociones de especialistas de maniobra, pisamos su cubierta.
En esta entrada nos gustaría  que se describiesen los lugares que  nos rodearon en la estancia a bordo, que se contase como era tal o cual sollado, sala, camarote, palo, vela y hasta el cabo, cable o estacha por muy insignificante que fuese.
De esta manera tendremos más detallado al Galatea y quedará para siempre  la descripción del velero que ya no está entre nosotros.


Los administradores de este blog, se reservan la posibilidad de trasladar cualquier comentario que no se ciña a la descripción del buque, a la entrada principal sobre "Historia, navegaciones, vida a bordo y anécdotas del Buque Escuela Galatea".
Lo que ya se ha descrito, está en los comentarios de esta entrada, pero también se relata en el anexo a este blog titulado Relatos del Buque Escuela Galatea " El Galatea navega de nuevo" Reseñamos que estos comentarios donde se describe al Galatea, se hicieron en enero del año 2012, La fecha de edición de estas descripciones, puede verse en la cronología de los comentarios de esta página titulada: "Arboladura, cubierta, sollados y otros lugares del Buque Escuela Galatea". Para escribir comentarios y ver los que ya se han hecho al respecto describiendo al  Galatea: Picar unas líneas más abajo, donde dice  "comentarios". o en esa misma palabra. 

Transcripción literal  de los comentarios describiendo los lugares del Buque Escuela Galatea.
Arminio
Parece se que voy a empezar este apartado sobre el Galatea.

Claro comenzaré por la proa y recuerdo perfectamente el bauprés pintado de color marrón y debajo de él la Nereida Galatea a la que miraba cuando me tumbaba en el chinchorro, o sea en la red hecha con cabos, para evitar la caída al agua de personas y objetos desde la maniobra de este palo.
Imaginaba como debería ser navegar en el velero y ver la olas entrar por la proa y tú bien sujeto desafiar al mar.


Arminio
En el castillo, recuerdo perfectamente unos carretes sustentados por unos anclajes que los elevaban a unos setenta y cinco centímetros de la cubierta. En estos carretes siempre había unas estachas adujadas de unos cinco centímtros de mena. El sobrante que no estaba en el carrete, se adujaba en el tablazón de cubierta, formando alguna figura.

Estos carretes estaban alojados en los candeleros de popa del castillo y paralelos a estos, por lo tanto separados de crujía, o sea a ambas bandas.

Unos centímetros más a proa y a estribor del carrete de babor, había una especie de giroscópica, pintada de blanco, que se elevaba poco más de un metro.

Su forma se componía de un pie cuadrado para anclarse a la madera de cubierta, un tubo de unos treinta centímetros de diametro, coronado por una especie de alcachofa bastante grande, con un portillo para mirar en el interior, del tamaño de la frente y ojos de una persona.

 

Sería para mirar el compás. Esta especie de alcachofa, estaba partida en dos mitades, estando la mitad de arriba o tapa, sujeta con dos pernos a ambos lados para poder desmontarse y alojar en su interior el compás.
En la parte de estribor y enclavado más o menos en el lugar de la giroscópica, pero claro en la otra banda, había un respiradero de la misma altura que la giroscópica. Lo que no recuerdo es si había más respiraderos en el castillo.

Al escribir esto recuerdo perfectamente que los carretes eran de metro y medio, más o menos de largo cada uno y al estar alojados en los candeleros de popa del castillo, que daban al interior de ambas bandas de la cubierta, no quedaba entonces sitio para la famosa escala de subida al castillo, por lo que esta escala era única y situada a crujía.


Arminio

Y seguimos hablando del Galatea. Recuerdo que debajo del castillo había un espacio vacío cubierto por la cubierta del castillo y una especie de pañol que en mi época estaba habilitado para calabozo.

Estaba nada más meterte debajo del castillo a estribor, luego más adelante se podían ver los escobenes practicados en la roda por donde se veía pasar la cadena del ancla. Creo que tenía largada solo la cadena de babor, ya que estribor daba al muelle.

Desde el escobén, te asomabas y podías ver en primer plano a la Nereida Galatea y el entramado del chinchorro. Creo que a babor había otro pañol pero que siempre estaba cerrado. Saludos


Miguel Gómez

Hola a todos que la felicidad sea vuestra aliada.

Bueno ahora estamos en la zona del Castillo, yo voy a intentar describirlo tal como estaba cuando andaba pisando sus maderas calafateadas, es decir durante mi estancia a bordo de aquel emblemático buque.

 

Empezando por omitir el Bauprés y su arboladura, que ese capítulo lo trataremos en otra ocasión, quiero recordar que a proa del todo se encontraba el cabillero de la maniobra del dicho palo omitido, en ambos lados y sobre las amuras estaban los varaderos con su respectivas anclas de Almirantazgo, junto a ellos también se encontraban los pescantes para manejar las anclas, estaban las bitas para el amarre de las estachas, también una a estribor y la otra a babor.
Más al centro se encontraba el cabrestante, como todos sabemos era manual, en realidad en el Galatea todo era manual, también se encontraban algunos hongos de ventilación, esparcidos por todo el castillo, a popa y también a ambos lados se encontraban los cañones, pintados de blanco que como es sabido solo se usaban para las salvas, en crujía y sobre las escotillas del sollado de proa se hallaban unos depósitos de agua dulce, todo pintado de blanco.

 

Ahora viene la tan discutida escala de acceso al dicho castillo, pero yo tengo la completa seguridad de que se encontraba ligeramente a babor, y no pienso rectificar absolutamente nada.
El castillo para la marinería y cargos de bajas categorías, era el lugar de esparcimiento, donde como bien dice Castrillon en las horas libres y si el estado de la mar lo permitía, se forjaban las mas férreas amistades, como es lógico se hacían grupos con los amigos más afines, y se comentaba de todo, había días tristes también los habían alegres, lo más común era los ánimos de los compañeros en momentos que verdaderamente se necesitaban.

Los días más placenteros no cabe duda que eran aquellos que tanto comentamos, navegando por los trópicos en cualquiera de los dos hemisferios, sobre todo los domingos que eran días de descanso excepto las horas de guardia. Nos tumbábamos sobre cubierta semi desnudos, a la sombra de los foques y ese día se ponía la música a toda marcha, casi siempre eran canciones de Gloria Lasso y el trío Calavera, con todo el velamen largado aunque el viento era algo escaso, pero esa estampa era sensacional, aún la tenemos en nuestras retinas, y será muy difícil olvidar.

El Galatea aún guarda entre sus cuadernas infinidad de historias de toda índole, fue una verdadera pena que nuestros gobernantes de turno no tuvieran en cuenta lo que representaba aquel viejo velero para muchos españoles y para la historia de su Armada, dejando perder una autentica belleza cuyo valor era incalculable.

Mis mejores deseos para todos. Paz y bien

 

Miguel Gómez
Hoy voy a intentar describir la toldilla, empezando por la popa, donde habían dos bidones de grandes dimensiones, llenos de gasolina y pintados de blanco, con unos resortes para lanzarlos al agua en caso de incendio, creo que esto ya lo he comentado anteriormente.

Continuando hacia proa se encontraba la famosa caña, muy cerca de ella estaba la bitácora y la giroscópica, más o menos en el centro estaba la caseta o departamento de derrota, era una especie de caseta de madera muy bonita y muy bien cuidada, como todo el Galatea en lo que se refiere a cubierta y todo tipo de objetos que componían la jarcia.

Estaban las guindolas una en cada banda, junto a ellas se encontraban los botes salvavidas pendiendo de sus pescantes, cuando estaba navegando, también había por varios lugares y en la barandilla los salvavidas ligeros, más a proa se hallaban los cañones igual que en el castillo, la escala de subida al puente de navegación y las chimeneas.

Si no me olvido de nada así era la toldilla, esto era la zona vip que estaba restringida para la marinería, solo se podía acceder para hacer guardia o para la limpieza.

 

Miguel Gómez
Hola a todos, tanto a los que comentan como a los a los que nos visitan, como ya han podido observar hemos sido víctimas de un fuerte, tornado que como es bien sabido se presentan sin aviso alguno, y nos ha afectado de lleno, habiendo hecho grandes desperfectos en nuestro velamen, y a consecuencia del tan traidor viento desaprensivo, las escoras han sido muy importantes, al ser tan de improviso estaban las escotillas abiertas y hasta ha entrado agua en la sala de maquinas, por lo que ahora nos costara algunos días volver a la normalidad, ya que tenemos que achicar el agua y reponer el velamen, pero para los maniobras no hay nada que se oponga, para hacernos desistir de nuestro objetivo, que como bien saben es avanzar y avanzar.
 

Por lo tanto el Comandante se en cargara de hacer sonar el silbato de maniobra general, y todos a unisonó haremos todo lo necesario para restablecer el buque en sus optimas condiciones, y seguir con nuestra singladura como si nada hubiese pasado, ya sabéis lo que decimos los navegantes sigue siendo polvo del camino.
Hay un refrán que es muy apropiado para este caso, y dice así: con viento en calma y mar de bonanza es marinero hasta Sancho Panza.
Como estamos súper ocupados en nuestro cometido, no me extiendo mas por hoy, esperamos que nuestros seguidores entiendan este pequeño frenazo, pero como bien pueden observar es ajeno a nuestra voluntad.
Esperando que todo quede subsanado lo antes posible me despido de momento, no sin antes desearles a todos salud y bien estar.


Miguel Gómez 

Nos encontramos a proa del todo, donde existían
y existirán los escobenes o sea orificios practicados en el casco para el paso de las cadenas de las anclas, cada uno en una banda un poco más a popa y en crujía estaba la máquina de levar anclas.

Si seguimos por estribor hacia popa nos encontramos con las letrinas de marinería, seguido de los lavabos de suboficiales. Por la banda de babor y en el mismo orden estaban los lavabos y duchas de marinería, era un habitáculo donde se encontraban los lavabos y en el techo las alcachofas de duchas , por supuesto que todo esto era colectivo, con lo que no se podía abrir el agua de las duchas mientras hubiera alguien usando los lavabos.

 

A continuación se encontraba la carpintería y siguiendo para popa otro lavabo de suboficiales.
En la parte central o crujía se hallaba, los mamparos de la caja de escotillas y otros servicios, que estaban de la siguiente situación: a estribor y siempre de proa a popa la puerta de bajada a la enfermería, seguida de la puerta de la escotilla del sollado de proa. Por babor, primero la puerta del calabozo seguida igual que a estribor con la puerta de la escotilla de bajada al sollado de cabos primeros aspirantes, cartería y sollado de proa. Si no recuerdo mal estas puertas que he comentado no eran estancas.

 

En el techo de este recinto se estibaban los chalecos salvavidas, eran de aquellos muy antiguos de cartucheras de corcho, y estaban todos muy pasados tanto la lona que los envolvía, como las cintas que estaban tan quemadas que se deshacían con solo querer hacer el nudo que era necesario, la suerte fue que nunca nos hicieron falta, pues en caso de tener que abandonar el buque no se hubiera salvado ni las ratas.
Esta parte del buque no era muy frecuentada, no era muy agradable ya que las letrinas no tenían puertas, la máquina de levar estaba llena de grasa, por los escobenes al romper las olas contra las amuras siempre entraba agua, en fin que no disponía de mucha comodidad.

Por hoy creo que he recordado todo lo que por esa zona era lo más destacable, en otra ocasión intentaremos recordar otra zona de nuestro Galatea.

Ruego que no tengan en cuenta mi narrativa así como ortografía.
Mis más afectuosos saludos para todos los compañeros sin olvidar a los visitantes, a los que agradezco sus visitas hasta otra.


Miguel Gómez

Hoy me he propuesto detallar a mi manera el Alcázar y el Espardel, haber si consigo recordarlo todo, que ya hace mucho tiempo, que esto lo tenía más que olvidado, pero aún así lo voy a intentar.

Empezaremos por el Alcázar, esta zona que es la continuación de la toldilla hacia proa, contaba con el puente de mando que se elevaba sobre dicho lugar a una altura yo creo que sería algo así como metro y medio, por lo que se accedía por una escala muy pendiente.
 

El puente era un pasillo transversal de babor a estribor, tipo balcón al aire libre solo tenía como techo un toldo, que en las tempestades a veces desaparecía.
Sobre la cubierta del Alcázar estaban depositados los botes, excepto los salvavidas que como ya comentamos estaban pendientes de los pescantes, y siempre preparados para ser arriados en caso de necesidad, por lo que creo que estibados habían cinco, tres en la parte de proa y dos bajo el puente, también estaban dos plumas que tenían como objeto izar y arriar dichos botes, sobre todo en puerto, esta zona con estos botes estaba totalmente ocupada, solo se accedía para hacer limpieza y mantenimiento.

El Espardel es la parte superior de la panadería, cocinas, lavandería, Detall, habitáculo del motor auxiliar, pañol de banderas y escotilla del sollado de popa, sobre esta cubierta estaban las balsas salvavidas, que estaban apiladas por pares, creo recordar que en total era doce.
 

Luego en cada jarcia había una, y en la parte de popa sobre la escotilla se encontraba la patatera, a esta especie de pequeña cubierta se accedía por unas escalas totalmente verticales, no estaba adecuada para permanecer en ella, aunque también había algunos que la usaban, para dormir en las noches cuando el calor era insoportable, y en el Castillo no cabíamos todos.
Esto es todo lo que aún recuerdo, si alguno de los que lean estas letras lo tienen más presente que no dude en rectificar, que por mi parte se lo agradeceré.

Como de costumbre, con mis mejores deseos saludos para todos.


Miguel Gómez
Hoy me gustaría describir la cubierta principal, como siempre a mi manera y si la memoria me lo permite.

Empezado por la banda de estribor, y de proa a popa en la parte más a proa se encontraba una especie de cubeta rectangular algo elevada de la cubierta, donde habían tres grifos de agua salada esta especie de pica se utilizaba para lavar los platos y gavetas.

Como bien es sabido la cubierta principal del Galatea era de las que se denominan de bañera, es decir que la borda está bastante más elevada que la base, bueno en toda su longitud tenía una bancada de madera que en algunas zonas se hacían servir de cabilleros.

Por la parte baja de esa bancada había un rebaje como de media caña muy obtusa, tenía la finalidad de favorecer y canalizar las corrientes de aguas a los imbornales, para su evacuación esto se hallaba a ambas bandas.

 

Seguimos con la parte central donde se encontraba la estructura sobre cubierta, en primera posición cuando yo embarque en este buque, estaba la barbería, pero sufrió una modelación y en ese habitáculo instalaron un motor auxiliar para reforzar la corriente eléctrica, sobre todo para que las cámaras frigoríficas fuesen más capaces de conservar los alimentos.
Siguiendo hacia popa estaba la cocina del Comandante y segundo pero también hacia de mayordomo o cantina, a continuación estaba la cocina de oficiales, lo que no recuerdo es si los suboficiales tenían cocina propia o la hacían en la de oficiales.

Un poco más a popa estaba la puerta de acceso a las cámaras frigoríficas, seguido también de la puerta del pañol de banderas y a continuación la entrada a la lavandería que se comunicaba con la banda de babor.

Le seguía un estrechamiento de esa estructura y en ese ángulo se encontraba la famosa baca, o fuente para beber agua dulce, en esa parte más estrecha se encontraba la puerta estanca de la escotilla para acceder al sollado de popa.

 

Aquí se acaba la estructura central, le sigue en crujía la lumbrera del sollado de popa y al desplazanos más a popa, nos encontramos con otra estructura bajo el Alcázar, que en su parte de proa se halla la lumbrera de la cámara de oficiales, en el mamparo de proa había una rueda de timón, creo que era de recambio y del techo prendía la campana que por las noches marcaba las horas y las medias.
Si seguimos hacia popa nos encontramos con la puerta estanca que daba acceso a la cámara de oficiales, a continuación se encontraba otra puerta de un pequeño compartimento que en puerto hacia de oficina telefónica, ya en esa estructura a estribor no había nada más.

En otra ocasión intentaré describir la banda de babor y bajo toldilla pues creo que se hace algo pesado.

Como de costumbre deseo que seáis muy felices y agradezco las visitas que recibimos. Saludos para todos.


Miguel Gómez
Intentaré seguir describiendo el resto de cubierta principal y el bajo toldilla como comenté en mi escrito de ayer, se trata de la banda de babor.

En esta banda a proa del todo, existía una pica exactamente igual que la descrita ayer y con el mismo fin, bueno también se colocaban los congelados para su descongelación, ya comenté que la parte de la borda era exactamente igual que la de estribor, por lo que pasamos a la estructura central, haciendo lo mismo de proa a popa.

En primer lugar se encontraba la panadería, seguida de la cocina de marinería, seguimos y nos encontrábamos con el Detall, junto a este departamento y a popa estaba la otra puerta de la lavandería que ya sabéis que daba a ambas bandas, seguidamente es donde se reduce la estructura y está la puesta estanca de la escotilla de popa y junto a ella la boca de la carbonera.

 

En la borda y frente a la cocina de marinería, y por la parte exterior del costado y llegando a la línea de flotación, navegando se colocaba un tubo metálico cuadrado de un respetable grosor, teniendo en su parte superior una especie de torva, era el vertedero donde se tiraban los restos de comidas sobrantes, tanto de las cocinas como de las gavetas, por este costado siempre había un ejército de peces que acudían en busca de comida.
Pasamos a la estructura central de popa y bajo el Alcázar. En esta banda solo había una puerta también estanca, donde había un pequeño habitáculo se le llamaba Tecle.
Tenía el piso de rejillas metálicas y un banco de madera, también había una especie de trampilla que daba acceso a una escala metálica que bajaba hasta máquinas.

Este pequeño recinto, en puerto era el cuarto de la guardia militar, y navegando en las noches muy frías, los que no estábamos en puesto de guardia, nos refugiabamos allí ya que la temperatura era bastante agradable, pero tampoco cabíamos todos y nos amontonamos los que podíamos.

 

Siguiendo mas a popa, ya se acababa la estructura y en el mamparo posterior existía otra puerta también estanca, era la entrada a máquinas para el personal de alta graduación, y ya bajo toldilla se encontraban las cámaras del Segundo a estribor y la del Comandante a babor, junto a la cámara del segundo se encontraba la repostería de ambos.
Y si no he olvidado nada queda descrita la cubierta principal, ruego que si algún lector que lo tenga más presente tiene alguna duda que no deje de rectificar todo lo que sea necesario.
Saludos para todos.

 

Anónimo
Otro objeto importante que había en estribor al lado de la Comandancia-Dirección, era un buzón en el cual los Profesores, Instructores y Ayudantes de Instructor, introducían los partes de clase; informaban en esos partes a la Jefatura de Estudios, las notas y si había algún castigo a los alumnos.

Seguiré informando del sistema de notas, pués no se puntuaba de igual manera las diversas asignaturas (las mas importantes eran Maniobra y Navegación) las cuales tenían un coeficiente 3.


Miguel Gómez 

Hoy voy a intentar entrar en las entrañas de nuestro Galatea, pienso hacerlo de proa hacia popa y de momento por la segunda cubierta o cubierta inferior, para ello empezaremos por la caja de cadenas, que se encuentra entre la roda y el mamparo de colisión.
Su nombre marinero no lo recuerdo pero este detalle espero que sea aclarado por Castrillon

Seguimos y encontramos la enfermería, que si no recuerdo mal a la bajada por la escala y frente a ella estaba el consultorio de los médicos, y en el mismo habitáculo hacia proa estaban las litetras para los ingresados.

 

Seguimos más a popa y se hallaba el descansillo de la escala de la escotilla de proa, donde en un pequeño rincón estaba la cartería y por la parte de babor se encontraba la entrada al sollado de cabos primeros aspirantes a Contramaestres. Siguiendo esa puerta ya estaba dicho sollado que en su parte de popa lo separaba del resto un mamparo estanco.
Para acceder al resto de esa cubierta había que salir a la cubierta principal, introducirse por la escotilla de popa, excepto la cámara frigorífica y el pañol del guardabanderas que tenían acceso directo desde la cubierta principal, en el descansillo de esta escotilla a estribor había una puerta que comunicaba, con un pasillo y hacia popa donde se hallaba la capilla y varios camarotes de Oficiales. En su parte de babor también existía otra puerta, que hacia proa esembocaba en la cámara de Suboficiales y Maestranza con las camaretas de los mismos, su distribución no la puedo detallar ya que este espacio no lo frecuenté. Hacia popa se hallaba la estación de radio y más a popa se encontraba la oficina de la escuela ó de estudios.

 

Ahora nos encontramos con la cámara de Oficiales, que tenía acceso por el pasillo ya descrito a estribor por donde estaba la mencionada capilla, y por la cubierta principal, bajo el Alcázar y a estribor, existía una escala.
Esta cámara estaba distribuida de la siguiente forma: en la parte central estaba el comedor y a su alrededor estaban los camarotes, que siempre tenían las puertas abiertas ya que no disponían de portillos, era más o menos parecido a un patio andaluz.

A popa de esta cámara estaba la repostería y aún más a popa los aseos también de Oficiales, y si no me he olvidado algo aquí se acaba dicha cubierta, ya que lo que sigue es la sala de máquinas, y esa zona la desconozco totalmente pues nunca la visité.

Arminio
Intentaré recordar el acceso a la sala de máquinas y la sala en cuestión, creo que era de esta manera:

Nada más bajar por una escotilla situada por debajo de la cubierta donde estaba la caseta de derrota, lugar utilizado para examinar las cartas náuticas y confeccionar diariamente el mapa del tiempo, nos adentramos en una antesala donde se encontraban los alternadores de corriente del buque, que aún estaban cuando los visité en condiciones de suministrar corriente al Galatea, aunque por esa época la electricidad se tomaba desde tierra.

Los alternadores, que creo que había dos y situados a ambos lados de la escotilla de entrada, no funcionaban o al menos nunca los puesieron en funcionamiento que yo recuerde.
Junto a los alternadores, un sinfín de palancas de conexiones eléctricas, medidores de voltaje y otros artefactos desconocidos para nosotros, se repartían entre unos paneles de madera aglomerada que les servían como sujeción, dando tal sensación de precariedad, que parecía que de un momento a otro podía todo venirse abajo.

 

Otra escotilla situada frente a la entrada pero al fondo de esta sala de electricidad, daba paso a la sala de máquinas, con una anchura que abarcaba toda la manga del buque y corría desde la escotilla de entrada hasta la popa, conformando el habitáculo todo el entramado de motores con sus correspondientes ejes de acero que perforaban ambos lados de la popa para unirse a sus respectivas hélices, ya en el exterior.
Situados nada más rebasar la entrada y a ambas bandas, sendos motores dormían ya su sueño eterno, aunque su jovial aspecto exterior, recién pintados, engañaban al visitante a pesar de tener las entrañas podridas por la inactividad y el paso del tiempo.

Los dos ejes de acero brillante, a ras de la cubierta de la sala de máquinas, se abrían paso solitarios y en paralelo para perderse a la vista, a través de las planchas metálicas del casco de la popa del Galatea.
Entre ellos un pasillo de dos metros aproximadamente, discurría durante toda su longitud, sirviendo de paso obligado al visitante.

Estopa, trapos llenos de grasa, alguna que otra herramienta abandonada debajo de los anclajes de los motores, denotaban la inactividad del lugar, de más de una quincena de años desde su última navegación.

 

La cubierta de los motores, justamente por debajo de ellos estaba conformada a modo de canalillo, para que hubiese más espacio entre el eje y el suelo, o sea que debajo tenía la forma de una semcircunferencia haciendo la forma redonda, o sea como medio tubo cortado a lo largo de toda la longitud de los ejes. Esta forma solo ocupaba unos cuarenta centímetros de ancho, justo debajo de cada eje de acero y dicurría desde la salida del eje de cada motor hasta donde perforaban el casco para unirse con la hélice. Seguro que sería para recoger también el exceso de grasa que en su rotación caía al suelo.
A popa del todo y desde el interior de la sala de máquinas los mamparos hacían la misma forma que la popa exterior del Galatea y se adivinaba por donde debía de dicurrir el timón por el exterior.

Los motores no estaban anclados descansando en el suelo, si no que había un espacio de unos diez centímetros entre su base y la cubierta, ya que descansaban en unos basamentos metálicos y sujetos con grandes tornillos, por lo que si te agachabas y mirabas por debajo veías el otro lado del motor.
Bueno un saludo a todos.
 
Miguel Gómez

Quiero en el día hoy describir lo poco que queda de aquel mítico velero, llamado Galatea, lo voy hacer como de costumbre de proa a popa, empezando por la tercera cubierta que era la habilitada para alojamiento de marinería y otras muchas funciones, es decir era multifuncional.

En la proa de esa cubierta se encontraba el sollado, como es natural se trata del sollado de proa, como anteriormente he comentado estos lugares eran multiusos, allí se comía, se dormía, se estudiaba y cuando hacía mal tiempo era el lugar residencial.

Este sollado cobijaba dos brigadas la primera a babor y los ayudantes a estribor, en los laterales se encontraban las taquillas que eran de tres de altura, en su parte central había unas especie de estanterías para guardar las gavetas después de ser usadas y limpias.

A popa de este sollado y en la banda de babor se hallaba la barbería, y en la de estribor la batayola. Las mesas estaban estibadas en el techo y solo se montaban para la comida del medio día y la cena de la noche y cuando habían exámenes, el suelo era de linóleo y en este lugar cuando el tiempo no permitía estar en el castillo, los momentos de expansión los pasábamos allí. pero en el suelo.
 

Este sollado de comunicaba con el de popa por una puerta estanca.
Pasamos esa puerta y nos encontramos en el otro sollado de popa, que era mucho mas espacioso, a proa de este y a estribor se encontraba la sastrería, seguida de la zapatería, a esa misma altura y en la banda de babor se encontraban todos los objetos del buzo, y los carretes para las estibas de las estachas, también en la banda de estribor y a continuación de la zapatería y en el lateral estaban estibados todos los pertrechos de los botes a vela.

Desde la proa de este sollado hasta las escotillas el suelo no era de linóleo, más bien de una especie de resina.

A esa altura había un pequeño escalón, y a partir de hay ya empieza el suelo de linóleo y ya es el alojamiento de la segunda brigada a babor y la tercera a estribor, con la misma o parecida distribución que el de proa solo que a popa del todo estaba la batayola, y se almacenaban algunos bidones de aceite industrial, para máquinas.

Como se está haciendo un poco largo lo dejaremos aquí y en otra ocasión, intentaremos describir lo muy poco que falta. Que ya se trata de la cuarta cubierta casi la sentina.

Como de costumbre saludo a todos tanto a propios como a los que se toman la molestia en seguirnos. Paz Animo y Bien.


Miguel Gómez

Quiero seguir diciendo, que en el sollado de proa también había una escala de bajada, a la siguiente cubierta que ya sería la cuarta, bueno en realidad era la cubierta de la sobre quilla.

Esta escala llegaba a un repartidor donde estaba a estribor el pañol de víveres y a babor el pañol del Condestable y a popa el pañol de velas y Contramaestre, que era muy espacioso.

También en el sollado de popa sucedía lo mismo, esa escala de bajada estaba perpendicular a la lumbrera, y desde la escala hacia popa era un largo pasillo, donde a ambas bandas estaban los pañoles de pintura, electricidad, luces, alguno de mecánicos y puede que alguno más que ya no recuerdo.
 

Ese pasillo por medio de una puerta estanca tenía acceso a la sala de máquinas.
También me olvidé en el anterior comentario que en el techo de los sollados estaban los ganchos para colgar los coys, pero muy insuficientes por lo que la mayoría de la marinería tenía que dormir con el coy en el suelo, de ahí que en los grandes balanceos fuesen de un costado a otro y amontonándose, aunque para nosotros era como un juego pero no podías descansar.

Tampoco me había referido a las mesas que en los días de fuertes tempestades tampoco se armaban, y comíamos cada uno como podíamos, si es que ese día funcionaban las cocinas y la panadería, que habían muchos días que ni había comida y nos alimentaban con unas cuantas galletas y alguna sardina en lata, tanto en la comida como en la cena ya que el desayuno había que olvidarse de él.

 

Rafael París González
LA PROPULSION DEL B/E “GALATEA”.
Destacar que el barco salió de su astillero de construcción en 1896 sin ningún tipo de propulsión mecánica haciendo uso únicamente de su velamen para mover sus 2.757 toneladas de desplazamiento.
A principios de julio de 1920, siendo de propiedad italiana, se le instalan dos motores principales de combustión diesel de dos tiempos y cuatro cilindros cada uno, con una potencia de de 450 H.P. fabricados por la casa “AUSALDO SAN GIORGIO” de Torino y probados en la mar el 28.04.21 los cuales le conferían al barco una velocidad máxima de 6 nudos a 180 revoluciones.

 

En octubre de 1950, ya como buque escuela español, la Empresa Nacional Bazán le instala dos nuevos motores diesel, de dos tiempos y cuatro cilindros reversibles, fabricados por la casa “AKTIEBOLAGET ATLAS” de Estocolmo. El de estribor del tipo diesel polar, modelo M54M núm. 86193 y el de babor de idéntico modelo M54M núm. 86192. Las características de este motor eran:
- Potencia máxima……………. 680 H.P. a 260 r.p.m.
- Diámetro de los cilindros…………. 340 mm.
- Carrera del pistón…………………. 570 mm.
- Presión de compresión……………. 32 kgm x cm2
- Presión máxima de combustión…… 60 ""
- Presión de inyección de combustión. 65 ""
- Peso total motor……………………4.500 kgs.
- Peso por H.P………………………50,73 kgs.
- Consumo 2 motores veloc. max.174lts.x hora

 

Ambos motores son probados el 23.10.50 en la Ría de Ares dando unas velocidades de 9,14 nudos a 230 r.p.m. y 10,5 nudos a 260 r.p.m. y una velocidad económica de 4,5 nudos.
La cámara de motores principales se hallaba a popa del mamparo sobre el que finalizaba el pasillo de motores auxiliares y dinamos, al que se accede por una pequeña puerta y sube desde la cubierta baja hasta la lumbrera del Spaderk de popa, teniendo también acceso desde la cubierta alta por tres puertas estancas.
La plantilla del personal de máquinas estaba constituida por:
1 Mecánico Mayor.
2 Mecánico Primero.
4 Mecánico Segundo.
1 Cabo 1º
3 Cabo 2º
4 Marineros.


Miguel Gómez

Los sollados
Miguel nos describe de esta manera los coys y los sollados.
No cabe duda de que algo nos falta para volver a sentir el movimiento acompasado de los vaivenes del Galatea, aquellos que tantas veces nos hizo recrearnos en nuestros coys, en los pocos descansos nocturnos que disponíamos, cuando ya fuimos algo más veteranos y tuvimos en nuestro poder las ansiadas bolinas para poder dormir colgados.
Más que las bolinas, la necesidad era la de los ganchos donde poder colgarles, que como bien sabéis no eran suficientes para todos, sería mejor decir que eran muy insuficientes, creo que habían mas durmiendo en el suelo que colgados.

 

Había muchos ganchos muy bien aprovechados, ya que se montaban una especie de litera, es decir uno bajo el otro por medio de rebenques, esto se hacía más en el sollado de proa, cuando por culpa de algún golpe de mar entraba agua en el de popa, en estos casos casi todos utilizábamos el de proa que estaba seco, ya que al estar las escotillas bajo el castillo no entraba el agua.
Quiero decir que el agua entraba en el sollado de popa por descuidos al cerrar las puertas estancas de las escotillas y del pañol de banderas, que se comunicaba con dicho sollado por medio del piso que era de rejillas y que coincidía justo al lado de la zapatería.
 
Gerardo Ureña Massa

Vamos a poner la rueda del timón como referencia. ¿De acuerdo.? Delante mismo del timón, casi frente por frente, teníamos la Rosa de los Vientos. Círculo que tiene marcados los 32 rumbos en que se divide la vuelta del horizonte. Un poco más a la derecha, siempre mirando la proa del barco, teníamos la Giroscópica. Aquí, en la Giroscópica, es donde se ponían los cabos primeros en curso para suboficial.

Que por cierto, algunos de estos cabos lo pasaban muy mal, y las guardias en este puesto les costaba una enfermedad. En tiempos de bonanza, todo era coser y cantar, pero con mal tiempo y con algunas velas largadas, estos hombres lo pasaban peor que mal. El rumbo se lo marcaba el oficial de guardia desde el puente, y el cabo tenía que mantenerlo y cantarlo. ¡¡A rumbo!!

Cuando estaba finalizando el curso, los especialistas aprobados les solían poner en la Giroscópica, pero siempre con el cabo primero a su lado. Los que estábamos en el timón recibíamos las órdenes directamente del cabo primero, éste es el que decía , un cuarto a babor, un cuarto a estribor, caña a la vía, etc. etc.

Castrillon
La caña?. Pues ese artefacto con el que gobernábamos el buque, de ahí pocas veces me libré de salir bien al finalizar mi turno de guardia, ya que con el compañero con el que solía hacer la guardia en la caña, siempre estábamos discutiendo sobre nuestras tierra de origen, yo solía ser muy impulsivo, siempre empezaba a puñetazos con el compañero, en plena guardia de caña, claro, el resultado era, que el cabo primero, al finalizar la guardia, nos mandaba de castigo a los juanetes altos durante dos horas.

19 comentarios:

Arminio dijo...

Parece se que voy a empezar este apartado sobre el Galatea.

Claro comenzaré por la proa y recuerdo perfectamente el bauprés pintado de color marrón y debajo de él la Nereida Galatea a la que miraba cuando me tumbaba en el chinchorro, o sea en la red hecha con cabos, para evitar la caída al agua de personas y objetos desde la maniobra de este palo.
Imaginaba como debería ser navegar en el velero y ver la olas entrar por la proa y tú bien sujeto desafiar al mar.

Arminio dijo...

En el castillo, recuerdo perféctamente unos carretes sustentados por unos anclajes que los elevaban a unos setenta y cinco centímetros de la cubierta. En estos carretes siempre había unas estachas adujadas de unos cinco centímtros de mena. El sobrante que no estaba en el carrete, se adujaba en el tablazón de cubierta, formando alguna figura.

Estos carretes estaban alojados en los candeleros de popa del castillo y paralelos a estos, por lo tanto separados de crujía, o sea a ambas bandas.

Unos centímetros más a proa y a estribor del carrete de babor, había una especie de giroscópica, pintada de blanco, que se elevaba poco más de un metro.

Su forma se componía de un pie cuadrado para anclarse a la madera de cubierta, un tubo de unos treinta centímetros de diametro, coronado por una especie de alcachofa bastante grande, con un portillo para mirar en el interior, del tamaño de la frente y ojos de una persona.

Sería para mirar el compás. Esta especie de alcachofa, estaba partida en dos mitades, estando la mitad de arriba o tapa, sujeta con dos pernos a ambos lados para poder desmontarse y alojar en su interior el compás.

En la parte de estribor y enclavado más o menos en el lugar de la giroscópica, pero claro en la otra banda, había un respiradero de la misma altura que la giroscópica. Lo que no recuerdo es si había más respiraderos en el castillo.

Al escribir esto recuerdo perfectamente que los carretes eran de metro y medio, más o menos de largo cada uno y al estar alojados en los candeleros de popa del castillo, que daban al interior de ambas bandas de la cubierta, no quedaba entonces sitio para la famosa escala de subida al castillo, por lo que esta escala era única y situada a crujía.

Arminio dijo...

Y seguimos hablando del Galatea. Recuerdo que debajo del castillo había un espacio vacío cubierto por la cubierta del castillo y una especie de pañol que en mi época estaba habilitado para calabozo.

Estaba nada más meterte debajo del castillo a estribor, luego más adelante se podían ver los escobenes practicados en la roda por donde se veía pasar la cadena del ancla. Creo que tenía largada solo la cadena de babor, ya que estribor daba al muelle.

Desde el escobén, te asomabas y podías ver en primer plano a la Nereida Galatea y el entramado del chinchorro. Creo que a babor había otro pañol pero que siempre estaba cerrado.
Saludos

Miguel Gómez dijo...

Hola a todos que la felicidad sea vuestra aliada.

Bueno ahora estamos en la zona del Castillo, yo voy a intentar describirlo tal como estaba cuando andaba pisando sus maderas calafateadas, es decir durante mi estancia a bordo de aquel emblemático buque.

Empezando por omitir el Bauprés y su arboladura, que ese capítulo lo trataremos en otra ocasión, quiero recordar que a proa del todo se encontraba el cabillero de la maniobra del dicho palo omitido, en ambos lados y sobre las amuras estaban los varaderos con su respectivas anclas de Almirantazgo, junto a ellos también se encontraban los pescantes para manejar las anclas, estaban las bitas para el amarre de las estachas, también una a estribor y la otra a babor.

Más al centro se encontraba el cabrestante, como todos sabemos era manual, en realidad en el Galatea todo era manual, también se encontraban algunos hongos de ventilación, esparcidos por todo el castillo, a popa y también a ambos lados se encontraban los cañones, pintados de blanco que como es sabido solo se usaban para las salvas, en crujía y sobre las escotillas del sollado de proa se hallaban unos depósitos de agua dulce, todo pintado de blanco.

Ahora viene la tan discutida escala de acceso al dicho castillo, pero yo tengo la completa seguridad de que se encontraba ligeramente a babor, y no pienso rectificar absolutamente nada.

El castillo para la marinería y cargos de bajas categorías, era el lugar de esparcimiento, donde como bien dice Castrillon en las horas libres y si el estado de la mar lo permitía, se forjaban las mas férreas amistades, como es lógico se hacían grupos con los amigos más afines, y se comentaba de todo, había días tristes también los habían alegres, lo más común era los ánimos de los compañeros en momentos que verdaderamente se necesitaban.

Los días más placenteros no cabe duda que eran aquellos que tanto comentamos, navegando por los trópicos en cualquiera de los dos hemisferios, sobre todo los domingos que eran días de descanso excepto las horas de guardia. Nos tumbábamos sobre cubierta semi desnudos, a la sombra de los foques y ese día se ponía la música a toda marcha, casi siempre eran canciones de Gloria Lasso y el trío Calavera, con todo el velamen largado aunque el viento era algo escaso, pero esa estampa era sensacional, aún la tenemos en nuestras retinas, y será muy difícil olvidar.

El Galatea aún guarda entre sus cuadernas infinidad de historias de toda índole, fue una verdadera pena que nuestros gobernantes de turno no tuvieran en cuenta lo que representaba aquel viejo velero para muchos españoles y para la historia de su Armada, dejando perder una autentica belleza cuyo valor era incalculable.

Mis mejores deseos para todos. Paz y bien

Miguel Gómez dijo...

Hoy voy a intentar describir la toldilla, empezando por la popa, donde habían dos bidones de grandes dimensiones, llenos de gasolina y pintados de blanco, con unos resortes para lanzarlos al agua en caso de incendio, creo que esto ya lo he comentado anteriormente.

Continuando hacia proa se encontraba la famosa caña, muy cerca de ella estaba la bitácora y la giroscópica, más o menos en el centro estaba la caseta o departamento de derrota, era una especie de caseta de madera muy bonita y muy bien cuidada, como todo el Galatea en lo que se refiere a cubierta y todo tipo de objetos que componían la jarcia.

Estaban las guindolas una en cada banda, junto a ellas se encontraban los botes salvavidas pendiendo de sus pescantes, cuando estaba navegando, también había por varios lugares y en la barandilla los salvavidas ligeros, más a proa se hallaban los cañones igual que en el castillo, la escala de subida al puente de navegación y las chimeneas.

Si no me olvido de nada así era la toldilla, esto era la zona vip que estaba restringida para la marinería, solo se podía acceder para hacer guardia o para la limpieza.

Miguel Gómez dijo...

Hola a todos, tanto a los que comentan como a los a los que nos visitan, como ya han podido observar hemos sido víctimas de un fuerte, tornado que como es bien sabido se presentan sin aviso alguno, y nos ha afectado de lleno, habiendo hecho grandes desperfectos en nuestro velamen, y a consecuencia del tan traidor viento desaprensivo, las escoras han sido muy importantes, al ser tan de improviso estaban las escotillas abiertas y hasta ha entrado agua en la sala de maquinas, por lo que ahora nos costara algunos días volver a la normalidad, ya que tenemos que achicar el agua y reponer el velamen, pero para los maniobras no hay nada que se oponga, para hacernos desistir de nuestro objetivo, que como bien saben es avanzar y avanzar.
Por lo tanto el Comandante se en cargara de hacer sonar el silbato de maniobra general, y todos a unisonó haremos todo lo necesario para restablecer el buque en sus optimas condiciones, y seguir con nuestra singladura como si nada hubiese pasado, ya sabéis lo que decimos los navegantes sigue siendo polvo del camino.
Hay un refrán que es muy apropiado para este caso, y dice así: con viento en calma y mar de bonanza es marinero hasta Sancho Panza.
Como estamos súper ocupados en nuestro cometido, no me extiendo mas por hoy, esperamos que nuestros seguidores entiendan este pequeño frenazo, pero como bien pueden observar es ajeno a nuestra voluntad.
Esperando que todo quede subsanado lo antes posible me despido de momento, no sin antes desearles a todos salud y bien estar.

Miguel Gómez dijo...

Nos encontramos a proa del todo,donde existían
y existirán los escobenes o sea orificios practicados en el casco para el paso de las cadenas de las anclas, cada uno en una banda un poco más a popa y en crujía estaba la máquina de levar anclas.

Si seguimos por estribor hacia popa nos encontramos con las letrinas de marinería, seguido de los lavabos de suboficiales. Por la banda de babor y en el mismo orden estaban los lavabos y duchas de marinería, era un habitáculo donde se encontraban los lavabos y en el techo las alcachofas de duchas , por supuesto que todo esto era colectivo, con lo que no se podía abrir el agua de las duchas mientras hubiera alguien usando los lavabos.

A continuación se encontraba la carpintería y siguiendo para popa otro lavabo de suboficiales.

En la parte central o crujía se hallaba, los mamparos de la caja de escotillas y otros servicios, que estaban de la siguiente situación: a estribor y siempre de proa a popa la puerta de bajada a la enfermería, seguida de la puerta de la escotilla del sollado de proa. Por babor, primero la puerta del calabozo seguida igual que a estribor con la puerta de la escotilla de bajada al sollado de cabos primeros aspirantes, cartería y sollado de proa. Si no recuerdo mal estas puertas que he comentado no eran estancas.

En el techo de este recinto se estibaban los chalecos salvavidas, eran de aquellos muy antiguos de cartucheras de corcho, y estaban todos muy pasados tanto la lona que los envolvía, como las cintas que estaban tan quemadas que se deshacían con solo querer hacer el nudo que era necesario, la suerte fue que nunca nos hicieron falta, pues en caso de tener que abandonar el buque no se hubiera salvado ni las ratas.

Esta parte del buque no era muy frecuentada, no era muy agradable ya que las letrinas no tenían puertas, la máquina de levar estaba llena de grasa, por los escobenes al romper las olas contra las amuras siempre entraba agua, en fin que no disponía de mucha comodidad.

Por hoy creo que he recordado todo lo que por esa zona era lo más destacable, en otra ocasión intentaremos recordar otra zona de nuestro Galatea.

Ruego que no tengan en cuenta mi narrativa así como ortografía.
Mis más afectuosos saludos para todos los compañeros sin olvidar a los visitantes, a los que agradezco sus visitas hasta otra.

Miguel Gómez dijo...

Hoy me he propuesto detallar a mi manera el Alcázar y el Espardel, haber si consigo recordarlo todo, que ya hace mucho tiempo, que esto lo tenía más que olvidado, pero aún así lo voy a intentar.

Empezaremos por el Alcázar, esta zona que es la continuación de la toldilla hacia proa, contaba con el puente de mando que se elevaba sobre dicho lugar a una altura yo creo que sería algo así como metro y medio, por lo que se accedía por una escala muy pendiente.
El puente era un pasillo transversal de babor a estribor, tipo balcón al aire libre solo tenía como techo un toldo, que en las tempestades a veces desaparecía.

Sobre la cubierta del Alcázar estaban depositados los botes, excepto los salvavidas que como ya comentamos estaban pendientes de los pescantes, y siempre preparados para ser arriados en caso de necesidad, por lo que creo que estibados habían cinco, tres en la parte de proa y dos bajo el puente, también estaban dos plumas que tenían como objeto izar y arriar dichos botes, sobre todo en puerto, esta zona con estos botes estaba totalmente ocupada, solo se accedía para hacer limpieza y mantenimiento.

El Espardel es la parte superior de la panadería, cocinas, lavandería, Detall, habitáculo del motor auxiliar, pañol de banderas y escotilla del sollado de popa, sobre esta cubierta estaban las balsas salvavidas, que estaban apiladas por pares, creo recordar que en total era doce.
Luego en cada jarcia había una, y en la parte de popa sobre la escotilla se encontraba la patatera, a esta especie de pequeña cubierta se accedía por unas escalas totalmente verticales, no estaba adecuada para permanecer en ella, aunque también había algunos que la usaban, para dormir en las noches cuando el calor era insoportable, y en el Castillo no cabíamos todos.

Esto es todo lo que aún recuerdo, si alguno de los que lean estas letras lo tienen más presente que no dude en rectificar, que por mi parte se lo agradeceré.

Como de costumbre, con mis mejores deseos saludos para todos.

Miguel Gómez dijo...

Hoy me gustaría describir la cubierta principal, como siempre a mi manera y si la memoria me lo permite.

Empezado por la banda de estribor, y de proa a popa en la parte más a proa se encontraba una especie de cubeta rectangular algo elevada de la cubierta, donde habían tres grifos de agua salada esta especie de pica se utilizaba para lavar los platos y gavetas.

Como bien es sabido la cubierta principal del Galatea era de las que se denominan de bañera, es decir que la borda está bastante más elevada que la base, bueno en toda su longitud tenía una bancada de madera que en algunas zonas se hacían servir de cabilleros.

Por la parte baja de esa bancada había un rebaje como de media caña muy obtusa, tenía la finalidad de favorecer y canalizar las corrientes de aguas a los imbornales, para su evacuación esto se hallaba a ambas bandas.

Seguimos con la parte central donde se encontraba la estructura sobre cubierta, en primera posición cuando yo embarque en este buque, estaba la barbería, pero sufrió una modelación y en ese habitáculo instalaron un motor auxiliar para reforzar la corriente eléctrica, sobre todo para que las cámaras frigoríficas fuesen más capaces de conservar los alimentos.

Siguiendo hacia popa estaba la cocina del Comandante y segundo pero también hacia de mayordomo o cantina, a continuación estaba la cocina de oficiales, lo que no recuerdo es si los suboficiales tenían cocina propia o la hacían en la de oficiales.

Un poco más a popa estaba la puerta de acceso a las cámaras frigoríficas, seguido también de la puerta del pañol de banderas y a continuación la entrada a la lavandería que se comunicaba con la banda de babor.

Le seguía un estrechamiento de esa estructura y en ese ángulo se encontraba la famosa baca, o fuente para beber agua dulce, en esa parte más estrecha se encontraba la puerta estanca de la escotilla para acceder al sollado de popa.

Aquí se acaba la estructura central, le sigue en crujía la lumbrera del sollado de popa y al desplazanos más a popa, nos encontramos con otra estructura bajo el Alcázar, que en su parte de proa se halla la lumbrera de la cámara de oficiales, en el mamparo de proa había una rueda de timón, creo que era de recambio y del techo prendía la campana que por las noches marcaba las horas y las medias.

Si seguimos hacia popa nos encontramos con la puerta estanca que daba acceso a la cámara de oficiales, a continuación se encontraba otra puerta de un pequeño compartimento que en puerto hacia de oficina telefónica, ya en esa estructura a estribor no había nada más.

En otra ocasión intentaré describir la banda de babor y bajo toldilla pues creo que se hace algo pesado.

Como de costumbre deseo que seáis muy felices y agradezco las visitas que recibimos. Saludos para todos.

Miguel Gómez dijo...

Intentaré seguir describiendo el resto de cubierta principal y el bajo toldilla como comenté en mi escrito de ayer, se trata de la banda de babor.

En esta banda a proa del todo, existía una pica exactamente igual que la descrita ayer y con el mismo fin, bueno también se colocaban los congelados para su descongelación, ya comenté que la parte de la borda era exactamente igual que la de estribor, por lo que pasamos a la estructura central, haciendo lo mismo de proa a popa.

En primer lugar se encontraba la panadería, seguida de la cocina de marinería, seguimos y nos encontrábamos con el Detall, junto a este departamento y a popa estaba la otra puerta de la lavandería que ya sabéis que daba a ambas bandas, seguidamente es donde se reduce la estructura y está la puesta estanca de la escotilla de popa y junto a ella la boca de la carbonera.

En la borda y frente a la cocina de marinería, y por la parte exterior del costado y llegando a la línea de flotación, navegando se colocaba un tubo metálico cuadrado de un respetable grosor, teniendo en su parte superior una especie de torva, era el vertedero donde se tiraban los restos de comidas sobrantes, tanto de las cocinas como de las gavetas, por este costado siempre había un ejército de peces que acudían en busca de comida.

Pasamos a la estructura central de popa y bajo el Alcázar. En esta banda solo había una puerta también estanca, donde había un pequeño habitáculo se le llamaba Tecle.
Tenía el piso de rejillas metálicas y un banco de madera, también había una especie de trampilla que daba acceso a una escala metálica que bajaba hasta máquinas.

Este pequeño recinto, en puerto era el cuarto de la guardia militar, y navegando en las noches muy frías, los que no estábamos en puesto de guardia, nos refugiabamos allí ya que la temperatura era bastante agradable, pero tampoco cabíamos todos y nos amontonamos los que podíamos.

Siguiendo mas a popa, ya se acababa la estructura y en el mamparo posterior existía otra puerta también estanca, era la entrada a máquinas para el personal de alta graduación, y ya bajo toldilla se encontraban las cámaras del Segundo a estribor y la del Comandante a babor, junto a la cámara del segundo se encontraba la repostería de ambos.

Y si no he olvidado nada queda descrita la cubierta principal, ruego que si algún lector que lo tenga más presente tiene alguna duda que no deje de rectificar todo lo que sea necesario.
Saludos para todos.

Anónimo dijo...

Otro objeto importante que había en estribor al lado de la Comandancia-Dirección, era un buzón en el cual los Profesores, Instructores y Ayudantes de Instructor, introducían los partes de clase; informaban en esos partes a la Jefatura de Estudios, las notas y si había algún castigo a los alumnos.

Seguiré informando del sistema de notas, pués no se puntuaba de igual manera las diversas asignaturas (las mas importantes eran Maniobra y Navegación) las cuales tenian un coeficiente 3.

Miguel Gómez dijo...

Hoy voy a intentar entrar en las entrañas de nuestro Galatea, pienso hacerlo de proa hacia popa y de momento por la segunda cubierta o cubierta inferior, para ello empezaremos por la caja de cadenas, que se encuentra entre la roda y el mamparo de colisión.
Su nombre marinero no lo recuerdo pero este detalle espero que sea aclarado por Castrillon o ….

Seguimos y encontramos la enfermería, que si no recuerdo mal a la bajada por la escala y frente a ella estaba el consultorio de los médicos, y en el mismo habitáculo hacia proa estaban las litetras para los ingresados.

Seguimos más a popa y se hallaba el descansillo de la escala de la escotilla de proa, donde en un pequeño rincón estaba la cartería y por la parte de babor se encontraba la entrada al sollado de cabos primeros aspirantes a Contramaestres. Siguiendo esa puerta ya estaba dicho sollado que en su parte de popa lo separaba del resto un mamparo estanco.

Para acceder al resto de esa cubierta había que salir a la cubierta principal, introducirse por la escotilla de popa, excepto la cámara frigorífica y el pañol del guardabanderas que tenían acceso directo desde la cubierta principal, en el descansillo de esta escotilla a estribor había una puerta que comunicaba, con un pasillo y hacia popa donde se hallaba la capilla y varios camarotes de Oficiales. En su parte de babor también existía otra puerta, que hacia proa esembocaba en la cámara de Suboficiales y Maestranza con las camaretas de los mismos, su distribución no la puedo detallar ya que este espacio no lo frecuenté. Hacia popa se hallaba la estación de radio y más a popa se encontraba la oficina de la escuela ó de estudios.

Ahora nos encontramos con la cámara de Oficiales, que tenía acceso por el pasillo ya descrito a estribor por donde estaba la mencionada capilla, y por la cubierta principal, bajo el Alcázar y a estribor, existía una escala.

Esta cámara estaba distribuida de la siguiente forma: en la parte central estaba el comedor y a su alrededor estaban los camarotes, que siempre tenían las puertas abiertas ya que no disponían de portillos, era más o menos parecido a un patio andaluz.

A popa de esta cámara estaba la repostería y aún más a popa los aseos también de Oficiales, y si no me he olvidado algo aquí se acaba dicha cubierta, ya que lo que sigue es la sala de máquinas, y esa zona la desconozco totalmente pues nunca la visité.

Arminio dijo...

Intentaré recordar el acceso a la sala de máquinas y la sala en cuestión, creo que era de esta manera:

Nada más bajar por una escotilla situada por debajo de la cubierta donde estaba la caseta de derrota, lugar utilizado para examinar las cartas náuticas y confeccionar diariamente el mapa del tiempo, nos adentramos en una antesala donde se encontraban los alternadores de corriente del buque, que aún estaban cuando los visité en condiciones de suministrar corriente al Galatea, aunque por esa época la electricidad se tomaba desde tierra.

Los alternadores, que creo que había dos y situados a ambos lados de la escotilla de entrada, no funcionaban o al menos nunca los puesieron en funcionamiento que yo recuerde.
Junto a los alternadores, un sinfín de palancas de conexiones eléctricas, medidores de voltaje y otros artefactos desconocidos para nosotros, se repartían entre unos paneles de madera aglomerada que les servían como sujeción, dando tal sensación de precariedad, que parecía que de un momento a otro podía todo venirse abajo.

Otra escotilla situada frente a la entrada pero al fondo de esta sala de electricidad, daba paso a la sala de máquinas, con una anchura que abarcaba toda la manga del buque y corría desde la escotilla de entrada hasta la popa, conformando el habitáculo todo el entramado de motores con sus correspondientes ejes de acero que perforaban ambos lados de la popa para unirse a sus respectivas hélices, ya en el exterior.

Situados nada más rebasar la entrada y a ambas bandas, sendos motores dormían ya su sueño eterno, aunque su jovial aspecto exterior, recién pintados, engañaban al visitante a pesar de tener las entrañas podridas por la inactividad y el paso del tiempo.

Los dos ejes de acero brillante, a ras de la cubierta de la sala de máquinas, se abrían paso solitarios y en paralelo para perderse a la vista, a través de las planchas metálicas del casco de la popa del Galatea.
Entre ellos un pasillo de dos metros aproximadamente, discurría durante toda su longitud, sirviendo de paso obligado al visitante.

Estopa, trapos llenos de grasa, alguna que otra herramienta abandonada debajo de los anclajes de los motores, denotaban la inactividad del lugar, de más de una quincena de años desde su última navegación.

La cubierta de los motores, justamente por debajo de ellos estaba conformada a modo de canalillo, para que hubiese más espacio entre el eje y el suelo, o sea que debajo tenía la forma de una semcircunferencia haciendo la forma redonda, o sea como medio tubo cortado a lo largo de toda la longitud de los ejes. Esta forma solo ocupaba unos cuarenta centímetros de ancho, justo debajo de cada eje de acero y dicurría desde la salida del eje de cada motor hasta donde perforaban el casco para unirse con la hélice. Seguro que sería para recoger también el exceso de grasa que en su rotación caía al suelo.

A popa del todo y desde el interior de la sala de máquinas los mamparos hacían la misma forma que la popa exterior del Galatea y se adivinaba por donde debía de dicurrir el timón por el exterior.

Los motores no estaban anclados descansando en el suelo, si no que había un espacio de unos diez centímetros entre su base y la cubierta, ya que descansaban en unos basamentos metálicos y sujetos con grandes tornillos, por lo que si te agachabas y mirabas por debajo veías el otro lado del motor.
Bueno un saludo a todos.

Miguel Gómez dijo...

Quiero en el día hoy describir lo poco que queda de aquel mítico velero, llamado Galatea, lo voy hacer como de costumbre de proa a popa, empezando por la tercera cubierta que era la habilitada para alojamiento de marinería y otras muchas funciones, es decir era multifuncional.

En la proa de esa cubierta se encontraba el sollado, como es natural se trata del sollado de proa, como anteriormente he comentado estos lugares eran multiusos, allí se comía, se dormía, se estudiaba y cuando hacía mal tiempo era el lugar residencial.

Este sollado cobijaba dos brigadas la primera a babor y los ayudantes a estribor, en los laterales se encontraban las taquillas que eran de tres de altura, en su parte central había unas especie de estanterías para guardar las gavetas después de ser usadas y limpias.

A popa de este sollado y en la banda de babor se hallaba la barbería, y en la de estribor la batayola. Las mesas estaban estibadas en el techo y solo se montaban para la comida del medio día y la cena de la noche y cuando habían exámenes, el suelo era de linóleo y en este lugar cuando el tiempo no permitía estar en el castillo, los momentos de expansión los pasábamos allí. pero en el suelo.
Este sollado de comunicaba con el de popa por una puerta estanca.

Pasamos esa puerta y nos encontramos en el otro sollado de popa, que era mucho mas espacioso, a proa de este y a estribor se encontraba la sastrería, seguida de la zapatería, a esa misma altura y en la banda de babor se encontraban todos los objetos del buzo, y los carretes para las estibas de las estachas, también en la banda de estribor y a continuación de la zapatería y en el lateral estaban estibados todos los pertrechos de los botes a vela.

Desde la proa de este sollado hasta las escotillas el suelo no era de linóleo, más bien de una especie de resina.

A esa altura había un pequeño escalón, y a partir de hay ya empieza el suelo de linóleo y ya es el alojamiento de la segunda brigada a babor y la tercera a estribor, con la misma o parecida distribución que el de proa solo que a popa del todo estaba la batayola, y se almacenaban algunos bidones de aceite industrial, para máquinas.

Como se está haciendo un poco largo lo dejaremos aquí y en otra ocasión, intentaremos describir lo muy poco que falta. Que ya se trata de la cuarta cubierta casi la sentina.

Como de costumbre saludo a todos tanto a propios como a los que se toman la molestia en seguirnos. Paz Animo y Bien.

Miguel Gómez dijo...

Quiero seguir diciendo, que en el sollado de proa también había una escala de bajada, a la siguiente cubierta que ya sería la cuarta, bueno en realidad era la cubierta de la sobre quilla.

Esta escala llegaba a un repartidor donde estaba a estribor el pañol de víveres y a babor el pañol del Condestable y a popa el pañol de velas y Contramaestre, que era muy espacioso.

También en el sollado de popa sucedía lo mismo, esa escala de bajada estaba perpendicular a la lumbrera, y desde la escala hacia popa era un largo pasillo, donde a ambas bandas estaban los pañoles de pintura, electricidad, luces, alguno de mecánicos y puede que alguno más que ya no recuerdo.
Ese pasillo por medio de una puerta estanca tenía acceso a la sala de máquinas.

También me olvidé en el anterior comentario que en el techo de los sollados estaban los ganchos para colgar los coys, pero muy insuficientes por lo que la mayoría de la marinería tenía que dormir con el coy en el suelo, de ahí que en los grandes balanceos fuesen de un costado a otro y amontonándose, aunque para nosotros era como un juego pero no podías descansar.

Tampoco me había referido a las mesas que en los días de fuertes tempestades tampoco se armaban, y comíamos cada uno como podíamos, si es que ese día funcionaban las cocinas y la panadería, que habían muchos días que ni había comida y nos alimentaban con unas cuantas galletas y alguna sardina en lata, tanto en la comida como en la cena ya que el desayuno había que olvidarse de él.

Rafael París González dijo...

LA PROPULSION DEL B/E “GALATEA”.
Destacar que el barco salió de su astillero de construcción en 1896 sin ningún tipo de propulsión mecánica haciendo uso únicamente de su velamen para mover sus 2.757 toneladas de desplazamiento.
A principios de julio de 1920, siendo de propiedad italiana, se le instalan dos motores principales de combustión diesel de dos tiempos y cuatro cilindros cada uno, con una potencia de de 450 H.P. fabricados por la casa “AUSALDO SAN GIORGIO” de Torino y probados en la mar el 28.04.21 los cuales le conferían al barco una velocidad máxima de 6 nudos a 180 revoluciones.

En octubre de 1950, ya como buque escuela español, la Empresa Nacional Bazán le instala dos nuevos motores diesel, de dos tiempos y cuatro cilindros reversibles, fabricados por la casa “AKTIEBOLAGET ATLAS” de Estocolmo. El de estribor del tipo diesel polar, modelo M54M núm. 86193 y el de babor de idéntico modelo M54M núm. 86192. Las características de este motor eran:

- Potencia máxima……………. 680 H.P. a 260 r.p.m.
- Diámetro de los cilindros…………. 340 mm.
- Carrera del pistón…………………. 570 mm.
- Presión de compresión……………. 32 kgm x cm2
- Presión máxima de combustión…… 60 ""
- Presión de inyección de combustión. 65 ""
- Peso total motor……………………4.500 kgs.
- Peso por H.P………………………50,73 kgs.
- Consumo 2 motores veloc. max.174lts.x hora

Ambos motores son probados el 23.10.50 en la Ría de Ares dando unas velocidades de 9,14 nudos a 230 r.p.m. y 10,5 nudos a 260 r.p.m. y una velocidad económica de 4,5 nudos.

La cámara de motores principales se hallaba a popa del mamparo sobre el que finalizaba el pasillo de motores auxiliares y dinamos, al que se accede por una pequeña puerta y sube desde la cubierta baja hasta la lumbrera del Spaderk de popa, teniendo también acceso desde la cubierta alta por tres puertas estancas.
La plantilla del personal de máquinas estaba constituida por:
1 Mecánico Mayor.
2 Mecánico Primero.
4 Mecánico Segundo.
1 Cabo 1º
3 Cabo 2º
4 Marineros.

Miguel Gómez dijo...

Los sollados
Miguel nos describe de esta manera los coys y los sollados.
No cabe duda de que algo nos falta para volver a sentir el movimiento acompasado de los vaivenes del Galatea, aquellos que tantas veces nos hizo recrearnos en nuestros coys, en los pocos descansos nocturnos que disponíamos, cuando ya fuimos algo más veteranos y tuvimos en nuestro poder las ansiadas bolinas para poder dormir colgados.
Más que las bolinas, la necesidad era la de los ganchos donde poder colgarles, que como bien sabéis no eran suficientes para todos, sería mejor decir que eran muy insuficientes, creo que habían mas durmiendo en el suelo que colgados.

Había muchos ganchos muy bien aprovechados, ya que se montaban una especie de litera, es decir uno bajo el otro por medio de rebenques, esto se hacía más en el sollado de proa, cuando por culpa de algún golpe de mar entraba agua en el de popa, en estos casos casi todos utilizábamos el de proa que estaba seco, ya que al estar las escotillas bajo el castillo no entraba el agua.

Quiero decir que el agua entraba en el sollado de popa por descuidos al cerrar las puertas estancas de las escotillas y del pañol de banderas, que se comunicaba con dicho sollado por medio del piso que era de rejillas y que coincidía justo al lado de la zapatería.

Gerardo Ureña Massa dijo...

Vamos a poner la rueda del timón como referencia. ¿De acuerdo.? Delante mismo del timón, casi frente por frente, teníamos la Rosa de los Vientos. Círculo que tiene marcados los 32 rumbos en que se divide la vuelta del horizonte. Un poco más a la derecha, siempre mirando la proa del barco, teníamos la Giroscópica. Aquí, en la Giroscópica, es donde se ponían los cabos primeros en curso para suboficial.

Que por cierto, algunos de estos cabos lo pasaban muy mal, y las guardias en este puesto les costaba una enfermedad. En tiempos de bonanza, todo era coser y cantar, pero con mal tiempo y con algunas velas largadas, estos hombres lo pasaban peor que mal. El rumbo se lo marcaba el oficial de guardia desde el puente, y el cabo tenía que mantenerlo y cantarlo. ¡¡A rumbo!!

Cuando estaba finalizando el curso, los especialistas aprobados les solían poner en la Giroscópica, pero siempre con el cabo primero a su lado. Los que estábamos en el timón recibíamos las órdenes directamente del cabo primero, éste es el que decía , un cuarto a babor, un cuarto a estribor, caña a la vía, etc. etc.

Castrillon dijo...

La caña?. Pues ese artefacto con el que gobernábamos el buque, de ahí pocas veces me libré de salir bien al finalizar mi turno de guardia, ya que con el compañero con el que solía hacer la guardia en la caña, siempre estábamos discutiendo sobre nuestras tierra de origen, yo solía ser muy impulsivo, siempre empezaba a puñetazos con el compañero, en plena guardia de caña, claro, el resultado era, que el cabo primero, al finalizar la guardia, nos mandaba de castigo a los juanetes altos durante dos horas.

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