Historia del Buque Escuela "Galatea"

El Galatea nació como barco de carga, lo que los ingleses llaman “tea trader” o transportador de té. Estos cargueros hacían la ruta de América y de Asia con carga general en ambas direcciones atravesando el Estrecho de Magallanes y a veces dando la vuelta por el sur de África y por el Cabo de Hornos.
Su primer nombre fue Glenlee. Es de origen escocés y quiere decir valle o desfiladero entre aguas donde sopla el viento, pues “ Glenn” en escocés quiere decir valle, desfiladero, y “ lee” dirección por donde sopla el viento. Reseñar que el Galatea es uno de entre una serie de diez buques de carga que se denominaron todos ellos con nombres de valles.

Existen en la actualidad otros tres buques, algunos más antiguos que el Galatea, que fueron construidos en los mismos astilleros, salvados del desguace y convertidos en museo marítimo. Uno se encuentra en San Francisco, otro en Filadelfia y otro en las islas Hawai.
La naviera Sterling and Company, a principios de diciembre de 1896, botó el buque en el astillero Anderson Rodgers de Glasgow con el nombre de Glenlee. A los dos años de servicio fue comprado por otra naviera inglesa, que lo rebautizó como Islamount, y lo utilizaba para carga y navegación por las rutas primitivas.

En la primera guerra mundial fue utilizado por la Armada inglesa y, al finalizar la contienda, continuó con su cometido de nuevo como buque mercante hasta finales del año 1919 en el que fue vendido a la naviera italiana Stella donde prestó servicio con el nombre de Clarastella.
Hasta esa fecha el buque había acumulado más de medio millar de días de mar, realizado cuatro circunnavegaciones y doblado el Cabo de Hornos hasta dieciséis veces.
La naviera Stella le dotó de dos motores diesel que movían dos hélices tripala con arbotantes de sujeción, con lo que lograba alcanzara la velocidad de ocho nudos. Se instalaron dos chimeneas, se eliminaron varias vergas y se dio un acondicionamiento mejor a los alojamientos de la tripulación. También se le instaló corriente eléctrica.
Después de tres años bajo pabellón italiano el gobierno español se interesó por el velero, comprándolo por 650.000 pesetas, siendo Cartagena el primer puerto español en que atracó, con fecha 14 de diciembre de 1922.

Posteriormente fue conducido a Cádiz para convertirlo en Buque Escuela de Guardiamarinas en los astilleros Echevarrieta y Larrinaga, según consta en contrato de 30 abril de 1923, donde fue adaptado como buque escuela de guardiamarinas y siendo su primer comandante el Capitán de Fragata Don Ramón Martínez y Del Moral.
Una vez realizados las reparaciones y reformas como buque de instrucción, comienza sus viajes haciéndose a la mar en el año 1925.
En el año 1928 sufre una segunda reforma consistente en el cambio de sus motores y un grupo electrógeno de respeto de corriente contínua.


Hay dos anécdotas de importancia, una al comienzo de la guerra civil, cuando logró llegar a Ferrol burlando las situaciones de bloqueo que se le impusieron en su derrota como consecuencia de las hostilidades y otra en la segunda guerra mundial, donde fue vigilado y seguido por un submarino alemán que durante todo el tiempo navegó muy cerca de su costado de estribor.
Durante la guerra mundial el Galatea, para distinguir la nacionalidad de su pabellón, ostentaba en ambas bandas de su casco sendas banderas de España.
Recién acabada la guerra civil, y por razones obvias en una España maltrecha y con importantes necesidades económicas, el número de aprendices llegó a ser reducidísimo, aunque poco a poco el Galatea va realizando de una manera más constante sus navegaciones de instrucción.


El mal lastrado que se hizo en su quilla para bajar el centro de gravedad a fin de que ofreciese buenas condiciones marineras impedía el correcto tratado de su obra viva lo cual, unido al mal estado de sus fondos, fue decisivo para dejarlo amarrado al Arsenal Militar de Ferrol, al acabar su último viaje el 15 de diciembre de 1959.
De allí pasó a la estación Naval de La Graña donde seguiría formando a los futuros contramaestres de la Armada.
En septiembre del año 1974 el autor de este blog, entró a formar parte de este mítico velero cuando figuraba ya como Pontón Escuela de Maniobra Galatea.

Al no decidir la Armada el desguace del Galatea, sin dotación y casi abandonado a su suerte, van desapareciendo poco a poco sus portillos de bronce, los motones, las pastecas, los cabilleros y muchas otras piezas. El Galatea desarbolado y sin sus pertenencias era la sombra de su imponente figura de otros tiempos.
Hubo varias propuestas; una de ellas fue llevarlo al lago de la Casa de Campo en Madrid y al no prosperar, años más tarde, en 1985, se le remolcó finalmente hasta Sevilla. Se decide que para la Expo de Sevilla se conserve el buque como centro de comunicaciones y se amarre junto a la Torre del Oro.
Ya en Sevilla se desiste de su rehabilitación por el elevado coste de la misma y es abandonado a su suerte.

Sufre dos incendios, da refugio a mendigos y las pocas cosas de valor que aún conserva van desapareciendo hasta ocasionar la entrada de agua por falta de las válvulas de cobre del fondo, lo que motiva que repose su casco en el lecho del río.
Se reflota y se vende en pública subasta gracias a la mediación de Hamis Hardie, autor del libro “El holandés tenía florines” donde narra las peripecias desde su adquisición en España hasta su puesta de largo una vez restaurado en Glasgow.
En España aún se conservan el mascarón de proa, un pescante completo, mobiliario de la sala de oficiales, la bomba real y los puños de las velas de capa, así como los muebles del camarote del comandante.
Recientemente se han conseguido documentos donde  se puede constatar que  la baja en la Armada del Buque Escuela Galatea ,fue en el año 1.982 y no en el año 1.969 como figura en cualquier fuente de consulta sobre este extremo.
Aquí y como primicia se dará a conocer  a continuación  la transcripción literal del documento acreditativo de la baja de Galatea:

Baja del Buque  Escuela "Galatea"
Por Orden Ministerial Delegada nº 59 procedente del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada, causa baja en la Armada el Buque Cuartel a Flote YCFN-11 ( ex Galatea ) ( Tren Naval ).
Acordada la baja del Buque Cuartel a Flote YCF-11 en la lista de unidades del Tren  Naval y en uso de las facultades que me confiere la Orden Ministerial nº 1.061/77 de 7 de septiembre a propuesta del  Estado Mayor de la Armada y de conformidad con el Reglamento de Situaciones de Buques.
DISPONGO:

1º. El Buque Cuartel a Flote “YCFN-11” (ex Glalatea) causará baja de la lista de unidades del Tren Naval el día 30 de diciembre de 1.982.

2º. El desarme se llevará a cabo en el Arsenal de Ferrol del Caudillo con arreglo a lo previsto en el artículo 15, regla 7ª del Reglamento de Situaciones de Buques, siguiendo los trámites previstos en la Directiva nº 006 del estado mayor de la Armada de fecha 10 de marzo de 1.972.

3º. Por el Almirante Jefe del Apoyo Logístico, se dictarán las  instrucciones oportunas para el desarme y posterior enajenación del material no útil para la Armada con arreglo a lo dispuesto en el S-16.

Madrid 28 de octubre de 1.982
Por delegación
El almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada
Saturnino Suances de la Hidalga

Destinatarios:   Excmo. Sr. Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada
Excmo. Sr. Capitán General de la Zona Marítima del Cantábrico.

EL GALATEA Y SUS TRIPULANTES
Poco antes de finalizar el verano de 1953, embarca a bordo el especialista y aprendiz de maniobra Jose María Castrillón Mesa y a comienzos del otoño de 1.956, el también especialista de maniobra Miguel Gómez Ruiz.
En septiembre de 1974 embarca el que escribe este texto, Arminio Sánchez Mora que tras pasar un año a bordo, fue destinado al Mando Anfibio, destino que se tenía que solicitar para acceder al ansiado destino de todo cabo de maniobra, el Juan Sebastián de Elcano.

A principios de 1975, embarca el aprendiz Alberto Vera Meizoso que ha sido el pionero de esta navegación virtual en la actualidad. Tras ascender a cabo segundo es destinado al Juan Sebastián de Elcano, lugar deseado por todos los especialistas de maniobra.
Tras un año a bordo del velero de cuatro palos, regresa de nuevo al Galatea para realizar el curso de cabo primero.


Miguel y Castrillon, tras pasar varios años embarcados en el mítico velero, donde se vieron involucrados en los avatares del mar y de la navegación a vela, ascendieron a cabos segundos especialistas de maniobra después del largo período de instrucción a bordo.
Gracias a los tres, que son las velas del Galatea en la actualidad, se puede conocer como era la vida a bordo, con sus anécdotas, trabajos, maniobras, navegaciones, temporales y una larga enumeración de situaciones contadas de primera mano, que nos transporta a los años dorados, duros y difíciles de la navegación a vela.

Ellos son el corazón del buque y el alma de este blog. Con tenaz decisión han rescatado al Galatea de los muelles escoceses, donde permanecía deseoso de hacerse de nuevo a la mar. Desde aquí les agradecemos la constancia y lealtad al Galatea y a este blog.
De esta manera además de ofrecer a todo el que se interese por esta lectura, varios años de su vida a bordo, nos revelan día a día la historía del velero, que de no ser así, hubiese permanecido oculta para siempre.